Es un hecho.
Me caso.
Ya no es una entelequia ni un futurible.
Ya tenemos fecha. El día y la hora que queríamos, en el sitio que queríamos.
Ahora se supone que es cuando comienza a aflorar el estrés, me pongo a dieta estrictísima, empiezo con los preparativos (¿quién me iba a decir a mí que yo iba a hablar de semejante patochada?) y caigo en todas esas cosas que suelen quitar el sueño a las novias antes de lo que llaman «el gran día».
No, no va a ser eso para mí. Me niego en redondo. No lo ha sido desde la mera concepción de la idea y no voy a consentir que el sentimiento Divinity tome posesión de mi raciocinio. Lo único que pretendo, ya que no me queda otra que agachar las orejas con el asunto, es quitarme la espina de la cutrez extrema que supuso hacer los trámites para ser pareja de hecho... en chándal.
Igual ahora hasta me pongo tacones.

XDDD Mira que ir en chándal... Ya te quitarás la espinita, ya... Aquí queremos ir viendo los experimentos potinguiles que vayas haciendo. ^_^
Fui en chándal y la celebración consistió en una caña con tapa en Ancha de Gracia, la calle donde antes estaba la Consejería de Igualdad y Bienestar Social de Granada. Por la tarde, nos fuimos a trabajar.
Y sí, experimentos potinguiles habrá unos cuantos, no lo dudes. :P
Oye, ¿y conservarás en secreto el traje de novia hasta el final o el futuro MariSí ya sabe exactamente cómo será? ;)
MariNo sabe que será rojo y cincuentero. Como me lo voy a hacer fuera de Málaga, eso me va a permitir guardar el secreto hasta el día de autos. ;)
Ay, ay, ay! Emocionada es poco *-*, quiero llevarte el camal ancho del pantalón cual velo de la novia. :33
Ahora vuelvo a esto y me parto con lo de "MariNo sabe que será rojo y cincuentero". JA, JA y JA.